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enero o VIERNES desp Epifania
(Id=62)
En las tinieblas ha brillado una luz: El Señor, justo,
clemente y compasivo.
Exórtum est in ténebris
lumen rectis corde, miséricors, et miserátor, et iustus Dóminus
Oremos:
Dios todopoderoso, que has anunciado al mundo por medio de la estrella el
nacimiento del Salvador, manifiéstanos siempre este misterio y haz que cada día
avancemos en su contemplación.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
El Espíritu, el agua y la sangre
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan
5, 5-13
Queridos hijos: ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que
cree que Jesús es el Hijo de Dios? Jesucristo se manifestó mediante sangre y
agua; no sólo por agua, sino por agua y por sangre; y el Espíritu es el que da
testimonio, porque el Espíritu es
Si aceptamos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios. Y
Dios nos ha dado testimonio acerca de su Hijo: si uno cree en el Hijo de Dios,
tiene ya el testimonio de Dios.
Si uno no cree a Dios, lo hace mentiroso, porque no cree en el testimonio que
Dios ha dado de su Hijo. Y el testimonio consiste en que Dios nos ha dado la
vida eterna, la vida que está en su Hijo. Quien tiene al Hijo, tiene la vida;
quien no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida.
A ustedes, los que creen en el Hijo de Dios, les he escrito estas cosas para
que sepan que tienen la vida eterna.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Sal 147, 12-13.14-15.19-20
Demos gracias y alabemos al Señor.
Lauda, Ierúsalem, Dóminum.
Glorifica al Señor, Jerusalén, alaba a tu Dios, Sión. Que él
refuerza los cerrojos de tus puertas y bendice a tus hijos en medio de ti.
Demos gracias y alabemos al Señor.
Lauda, Ierúsalem, Dóminum.
El mantiene la paz en tus fronteras y te alimenta con la
mejor harina; él envía a la tierra sus ordenes, veloz va corriendo su mensaje.
Demos gracias y alabemos al Señor.
Lauda, Ierúsalem, Dóminum.
Manifestó su palabra a Jacob, sus leyes y decretos a Israel;
con ningún pueblo actuó así, ni les dio a conocer sus decretos.
Demos gracias y alabemos al Señor.
Lauda, Ierúsalem, Dóminum.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Predicaba Jesús la buena nueva del Reino y sanaba toda enfermedad en el pueblo.
Predicábat Iesus Evangélium regni, et sanábat omnem infirmitátem in pópulo.
Aleluya.
Al momento desapareció la lepra
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
5, 12-16
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, estando Jesús en un poblado, llegó un
leproso; y al ver a Jesús, se postró rostro en tierra suplicando:
"Señor, si quieres, puedes limpiarme".
Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo:
"Quiero, queda limpio".
Y al momento desapareció
Y su fama se extendía cada vez más, y las muchedumbres acudían a oírlo y a ser
curados de sus enfermedades. Pero él se retiraba a lugares solitarios para
orar.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Acepta,
Señor, con bondad la ofrenda de tu pueblo, y haz que cuanto creemos por la fe se
haga vida en nosotros por medio de este sacramento.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Cristo, luz de los pueblos
En
verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias
siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque hoy has revelado en Cristo, para luz de los pueblos, el verdadero
misterio de nuestra salvación; pues al manifestarse Cristo en nuestra carne
mortal, nos hiciste partícipes de la gloria de su inmortalidad.
Por eso,
con los ángeles y arcángeles y todos los coros celestiales, cantamos sin cesar
el himno de tu gloria:
[Misa]
En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que
envió al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de él.
In hoc appáruit
cáritas Dei in nobis, quóniam Fílium suum unigénitum misit Deus in mundum, ut vivámus per eum.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Señor, tú que llegas hasta nosotros en la participación de la Eucaristía,
concédenos obtener el fruto de este sacramento y que al recibirlo nos hagamos
cada día más dignos de este don que nos haces.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
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